sábado, 18 de octubre de 2025

Sesiones del 20 y 22 de octubre

 En los siguientes enlaces podéis leer y ver la biografía de Carlos I

https://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/monarquia/carlos1.shtml#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20en%201519%2C%20por%20parte,Alemania%20de%201519%20a%201556.

https://www.youtube.com/watch?v=doIbeg64TFg


En el siguiente enlace podéis ver un vídeo sobre la guerra de las comunidades y las germanías

https://www.youtube.com/watch?v=Xd4fVPc58XE&t=16s


En el siguiente enlace podéis escuchar el disco Los comuneros del Nuevo Mester de Juglaría

https://www.youtube.com/watch?v=dXoVOPzz1iA


En los siguientes enlace podéis ver unos vídeos sobre el Sacro Imperio Romano Germánico

https://www.youtube.com/watch?v=qCQrNDWCk24

https://www.youtube.com/watch?v=T3g3YlMAOBE


En los siguientes enlaces podéis ver un artículo y dos vídeos sobre la obra Carlos V en la batalla de Muhlberg

https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/carlos-v-en-la-batalla-de-muhlberg/e7c91aaa-b849-478c-a857-0bb58a6b6729

https://www.youtube.com/watch?v=Za7Kp3eNSxE

https://www.facebook.com/watch/?v=1497949957065447


En el siguiente enlace podéis leer una entrevista sobre la leyenda negra

https://www.20minutos.es/noticia/5178817/0/entrevista-esteban-mira-caballos-12-octubre-dia-historico-fundamental-devenir-espana-america-mundo/


  “LA PROPAGANDA CONTRA FELIPE II FUE MUY EFICAZ”

ENTREVISTA

El historiador Enrique Martínez Ruiz continúa desmadejando en su nueva biografía la personalidad del rey y las circunstancias con que lidió

Con Felipe IIel personaje ha devorado a la persona. A lo largo de mucho tiempo, su figura encarnó a la España más negra, la del fanatismo católico y la Inquisición. En la actualidad, las aportaciones de la historiografía permiten una visión mucho más ecuánime. Enrique Martínez Ruiz, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid, es uno de los especialistas que mejor conoce al Rey Prudente. Lo demuestra en Felipe II (La Esfera de los Libros, 2020), un trabajo hercúleo fruto de toda una vida de investigaciones.

No se trata de una biografía convencional de tipo cronológico. El autor prefiere dividir su estudio en tres grandes bloques dedicados al hombre, al rey y al mito. En la línea de la Escuela de los Anales, su misión no es juzgar, sino comprender y hacer comprender. Ha tenido en cuenta, por supuesto, los acontecimientos políticos de la época, pero también ha prestado mucha atención a otras facetas de su protagonista, como el mecenazgo artístico o la devoción religiosa. Nos introduce así en las coordenadas de un monarca complejo y a menudo contradictorio, capaz de mostrar una profunda fe y a la vez practicar un implacable culto a la razón de Estado.

Para unos, Felipe II es el Rey Prudente. Para otros, el Demonio del Mediodía. ¿Ha conseguido la historiografía alejarse de los estereotipos?

El enfrentamiento hagiográfico y denigrante que entrañan las leyendas áurea y negra hace tiempo que historiográficamente se ha superado, sobre todo por el reconocimiento generalizado de que la Leyenda Negra es un cúmulo de inexactitudes y falsedades, que ha manipulado y extremado los hechos que le dan pie.

¿Cómo influyó sobre Felipe II la sombra de su padre, Carlos V?

Carlos V fue para Felipe II un “padre lejano” por su constante viajar. Pero tan intermitente relación no impidió que Carlos fuera fundamental en la educación política y cortesana de Felipe y que este sintiera tanto afecto como admiración por su progenitor, si bien su influencia sobre la política filipina se limita a los primeros años del reinado, cuando el ya rey ha de afrontar los problemas no resueltos por su padre. A partir de la década de 1560, la política filipina tiene su propia dinámica, diferente de la carolina.

¿A quién admiraba?

Admirar, lo que se dice admirar, sería su padre la única persona a la que admiró. Tal vez en su niñez y adolescencia sintiera algo parecido a la admiración por su ayo don Juan de Zúñiga, un excelente caballero que fue abriendo el camino del príncipe desde la niñez a la adultez.

En su libro cuenta que, cuando interrumpió su relación con Isabel de Osorio, el rey le regaló dos millones de maravedíes. ¿Cómo podemos interpretar este gesto?

Isabel de Osorio fue la primera amante del rey de la que tenemos noticia. Fue una aventura amorosa en plena juventud. Su relación con Felipe fue tan conocida que ya no se casó. La donación real era una de las maneras que los soberanos tenían para favorecer a amigos, protegidos y servidores. Isabel vivió con gran desahogo el resto de su vida en su palacio de la Saldañuela, una villa cerca de Burgos.

¿Felipe II es el rey más trabajador de la historia de España?

Yo creo que sí. Su capacidad de trabajo era asombrosa. En ocasiones señalaba en sus cartas que ya no podía aguantar más, que los ojos se le cerraban de sueño. Se ha calculado que diariamente llegaba a ver cuatrocientos asuntos. Todo lo veía, todo lo analizaba y solía poner anotaciones de su puño y letra en los papeles que estudiaba.

Si Felipe II era rey de Castilla, Aragón y otros territorios que solo tenían en común su persona, ¿por qué le denominamos “español”?

Porque la proyección exterior de ese conjunto de territorios era unitaria. Los italianos fueron de los primeros en utilizar el nombre de españoles para referirse a los que llegaban desde la península Ibérica, la Hispania romana. Por otro lado, los ejércitos de la monarquía hispánica eran un mosaico de nacionalidades, donde militaban flamencos, valones, alemanes, suizos, irlandeses, italianos… y españoles. No se hacían distinciones en el contingente que ellos formaban si se trataba de castellanos, aragoneses, navarros y demás.

Se acusa a Felipe II de guiarse por intereses dinásticos y no nacionales. Pero ¿puede decirse que las contiendas en territorios lejanos servían para evitar ataques a la península?

En cierto modo, sí. De hecho, en los momentos cruciales de la sublevación flamenca, algunos cortesanos manifestaron que si se tenía la guerra lejos estaba más segura la integridad territorial peninsular. Era claramente preferible la guerra fuera que en casa, pues las consecuencias negativas (destrucciones, mantenimiento de las tropas, saqueos y demás desenlaces dramáticos de la contienda) afectarían al escenario donde se desarrollaba el choque de los ejércitos.

El rey en aquella época tenía que gobernar cada uno de sus territorios desde el respeto a sus peculiaridades. ¿Se anticipó la monarquía de los Austrias al federalismo actual?

Yo diría que, si no en la teoría, en la práctica sí. Cada reino tenía sus propias instituciones, legislación, moneda y, en algunos casos, como en los componentes de la Corona de Aragón, unos fueros que acentuaban su propia personalidad y constituían una especie de valla que el poder real tenía que tener en cuenta a la hora de aplicar sus atribuciones.

Hay un lienzo de Tiziano, Venus y Adonis, en el que los rasgos de Adonis parecen los de Felipe II. ¿Qué pretendía el rey haciéndose representar en una escena de la mitología pagana?

También se ha dicho que Venus representaba a Isabel de Osorio, con lo que el cuadro vendría a ser una alegoría de la separación de los dos amantes, una especie de reconocimiento por parte de Felipe II de su amor y de lo que suponía separarse de su amada.

Se acostumbra a presentar a la España imperial como incompetente en cuestiones navales. ¿Corresponde esta imagen con lo que sucede en tiempos de Felipe II?

En manera alguna. La construcción naval en la costa cantábrica era magnífica. Las atarazanas sevillana y barcelonesa eran astilleros tan activos como eficaces. Otros centros de construcción estaban repartidos por el litoral peninsular y en algunos lugares de América, como La Habana.

Un imperio como el español, repartido por las tierras y mares conocidos, tenía necesariamente que cuidar la construcción naval y lo hizo con eficacia, lo demuestra el que mantuviera flotas y armadas en el Mediterráneo, el Atlántico, el Caribe y el Pacífico.

¿Por qué un monarca tan católico, que se consideraba el defensor por antonomasia de la religión, no duda en enfrentarse al papa cuando le parece oportuno?

Los papas del Renacimiento eran soberanos con apetencias políticas y participantes activos en las relaciones internacionales. En esa dinámica, el Pontificado podía ser un enemigo potencial en determinadas coyunturas, alineándose en el bando contrario a los intereses españoles. En ese caso, Felipe II mostrará abiertamente sus discrepancias.

¿Cómo se explica que un hombre tan religioso se interesara por la astrología y el esoterismo?

Como a otros muchos contemporáneos, a Felipe II le interesó la ciencia en su más amplio sentido, y vertientes de esa ciencia eran la astrología, el esoterismo, la alquimia…

Felipe II le recomendó a su hijo y heredero, Felipe III, que sufriera las adversidades “con buen ánimo” y pensara que las tenía merecidas. ¿Predicó él mismo con el ejemplo?

La forma en que Felipe aguantó su decrepitud física y soportó las dolencias que le afectaron en sus últimos meses fue un ejemplo de resignación y estoicismo, y en ese sentido aleccionó a su hijo en más de una ocasión, empleando frases como la del enunciado y otra, aún más significativa, que le dijo, entre otras cosas, cuando se encontraba al limite de su postración y decrepitud: os he llamado para que veáis “en qué queda todo”.

¿Fue Felipe II un rey querido por sus vasallos?

No lo fue especialmente. La solemnidad de la majestad, la “lejanía”, la adustez que reflejaba su figura no hacían de él una persona atractiva. Si a esto añadimos que las dificultades económicas, las bancarrotas y una fiscalidad asfixiante incidieron duramente en el reino. Hasta el punto de que uno de los embajadores venecianos refirió que, a finales del reinado, entre la gente corría el dicho: “Si el rey no acaba, el reino acaba”.

La leyenda negra se impuso. ¿Por qué un soberano tan poderoso perdió la batalla de la propaganda?

La Leyenda Negra creó una imagen del rey que alcanzó una gran y duradera difusión, compuesta por infundios, inexactitudes y acusaciones de fuerza realmente impactante, que se aceptaron como paradigmáticas, no solo del rey sino también del pueblo español, duramente denigrado igualmente. La propaganda en contra del rey fue muy eficaz.

En cambio, la leyenda rosa –yo prefiero llamarla áurea– no tuvo esa fortuna, pues careció de la fuerza y la constancia de su rival. Sus imágenes querían exaltar la verdad y el compromiso real con unos ideales trascendentes, pero no podían competir en eficacia con las difundidas por la otra leyenda antagónica. Y eso que el rey tuvo defensores tanto en Francia como en Inglaterra, en los ambientes católicos, y, por supuesto, entre los españoles, aunque las mejores apologías del rey se publican después de su muerte.

 

En los siguientes enlaces encontraréis información sobre la Leyenda Negra

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/quien-difundio-leyenda-negra-espana-europa-y-por-que-importo-tanto_24446

https://www.youtube.com/watch?v=4Q2oG-KpgYg

En los siguientes enlaces podéis ver una entrevista y el libro de Mª Elvira Roca Barea donde se explican los diferentes aspectos que definen la Leyenda negra.





           La princesa de Éboli


En los siguientes enlaces podéis leer dos biografías de Felipe III y un vídeo con una conferencia en el Museo del Prado sobre los retratos ecuestres de Felipe III y Margarita de Austria





En el siguiente enlace podéis ver una conferencia sobre Felipe IV en el Museo del Prado



En el siguiente enlace podéis escuchar un podcast sobre la sublevación de Cataluña de 1640


 LA REVUELTA DE 1640 Y LA REPÚBLICA CATALANA

Cataluña ya se proclamó república independiente en 1641, después de la revuelta de los segadores. Eso sí, tras apenas unos días, el país se colocó bajo protección francesa
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Las tensiones entre Cataluña y España llevaban años alimentándose. Por un lado, la política imperial castellana supuso un abundante gasto para las arcas. El conde-duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, intentó compensar esta situación económica con la Unión de Armas. El objetivo era que todos los reinos de la monarquía, y no solo Castilla, contribuyeran económicamente y con hombres al esfuerzo militar. Barcelona se negó porque iba contra las constituciones catalanas.

A eso se unió que España entró en guerra con Francia en 1635. Se trataba de un nuevo episodio de la Guerra de los Treinta Años, que llevaba en marcha desde 1618. El ejército francés invadió el norte de Cataluña y Olivares respondió enviando miles de hombres para preparar la nueva campaña, pero sin permiso de las instituciones catalanas. Olivares envió una carta al virrey que interceptaron los catalanes y se leyó en la Diputación: “Los catalanes son naturalmente ligeros: unas veces quieren y otras no quieren. Hágales entender V. S. que la salud del pueblo y del ejército debe preferirse a todas las leyes y privilegios”.

El alojamiento de tercios de Felipe IV creó tensiones con el campesinado, que incluyeron, como se recuerda en la Historia de Catalunya dirigida por Albert Balcells, el “saqueo, profanación e incendio” de varias iglesias.

Todo esto contribuyó a suscitar un alzamiento popular en 1640 contra las tropas castellanas. Segadores (e insurgentes disfrazados de segadores) entraron en Barcelona, acorralaron al virrey en su palacio y lo asesinaron junto a todo su séquito en la playa, mientras trataba de huir en un galeón.

“Fue bastante caótico -escribe Henry Kamen en España y Cataluña: historia de una pasión-: la ley y el orden se quebraron totalmente en Cataluña porque las clases altas catalanas temieron actuar contra sus propios vasallos”. En octubre se firmó un acuerdo de defensa con los franceses. El 16 de enero de 1641, Pau Claris, presidente de la Generalitat, proclamó la república, pero el 23 de enero se transfirió el título de conde de Barcelona de Felipe IV a Luis XIII, “poniéndose de este modo y voluntariamente bajo la corona francesa”.

No salió bien. Kamen apunta “el Estado francés era mucho menos respetuoso con sus privilegios que los castellanos” y el experimento terminó 12 años más tarde. Felipe IV recuperaría Cataluña, pero Luis XIV se quedó el Rosellón y parte de la Cerdaña. El rey español juró respetar las constituciones, eso sí. No estaba para ponerse exquisito: en 1640 Portugal también había declarado su independencia, gracias a una alianza con Inglaterra.


En los siguientes enlaces, podéis ver algunos documentales relacionados con lo visto durante esta semana en clase





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